viernes, octubre 09, 2009

Como sé que no leerás esto, y que ni siquiera por asomo entras a mis otros espacios y si lo haces, imagino que por desgracia y por autoflagelación permanente, lo haces con una sonrisa maliciosa, perversa, egolatra, me doy valor para escribir esto, el inicio de mis últimas palabras. Necesito nombrar y acomodar las cosas. Borrar esa tentación que son tus últimas palabras donde decias que no querías que saliera de tu vida, porque esas palabras fueron sólo al calor del momento, del reclamo, consecuencia del ultraje cometido, vengo de igual forma a quemarlas en leña verde, en deletes virtuales pero igualmente poderosos. Como sé que a esta hora y éste día, viernes por la noche, estarás tomando un café, viendo una pelicula o estarás acostado abrazado a él, al que no conozco y que ni siquiera recuerdo su nombre, quiero contar lo que me esta pasando, las noches en las que duermo impávido, asustado, temeroso, delirante, y que no encuentro aún con quien ni donde escupir eso que no debería ser mio pero que me esta consumiendo. Quiero ir a ese árbol donde se depositán los secretos para que vuelvan a la tierra. Quiero ir al mar y al río. Quisiera seguir en Europa, no quisiera haber vuelto a ésta ciudad ni a éste pais. Quisiera no haber vuelto a ti;

Desde ayer ha comenzado la tragedia: los pasos por donde anduvimos, las escenas sobre nosotros me han vuelto a la cabeza una y otra vez. Dias antes estaba bien, sonreía, y ayer incluso salí con O a tomamos fotos. Nos vemos contentos en ellas. Hablamos como siempre y reímos de tantas tragedias que nos suceden y que asi contadas son como chistes mal contados, bromas, cotilleos; Ayer también fuí con la mamá y le he contado todo: sabe que no volverás a ir a la casa y como puede, trata de reanimarme. Que no soy el único dice, y que si quiero dejar esto o lo otro ella está de acuerdo. Me ayuda ese pequeño apoyo, me ayuda mucho ese gesto. Ayudan todos esos apoyos, los consejos y regaños, las burlas y bromitas sobre uno mismo, pero no lo suficiente: Aún me falta algo;

Hoy fuí a la Casa del Lago. Había función especial de Flamenco moderno con una pieza llamada sugerentemente: "cuando uno quiere y el otro no". Desde el inicio éste titulo que leí en una cartelera de mano me resulto interesante y como es de esperarse, llegue solo: al tonto de M le ha dado desde hace unos meses por estudiar mucho, y no sirvió de nada que le contará sobre mi tristeza infinita, y decirle además que me apenaría mucho ir solo sobre todo porque estando en mi estado... Le dije también que de paso se le quitaría un poco lo bárbaro sensibilizándose viendo a cuerpos bailando en escena, pero nada. Finalmente quizó quedarse a estudiar eso que necesitaba urgentemente, y que seguro tiene que ver con ese famoso viaje a Cuba. Ni modo;

Hoy llovió. Hace semanas que no llovía. Inevitablemente me hace recordar que no sé porqué, todo septiembre que anduvimos juntos desde mi regreso, llovía siempre, y que fué por eso que te presté mi saco, y que entonces me gustaba ir por chocolate a tu lado antes de venir a casa, porque hacía frio y llovía tanto, y que siempre quedabamos en la misma estación del metro y que al salir te quejabas como histérico de las gotitas inofensivas sobre tu pelo recién planchado ¡planchado! y la pena que sentía por eso, ya que nunca te dijé lo mal que me caían esos desfiguros de niño malcriado, porque además tu pelo ensortijado era mucho mejor para mí porque asi, un poco despeinado, es como más te sentía no se porqué, a mi lado. Era esa extraña sensación que me dabas, de frágilidad y desorden, que me mantenía a tu lado, digamos, un poquito enamorado;

Este domingo he ido a la feria del libro. Sólo pude comprar esa revista donde en la portada una nube rosa amenaza a una mujer que huye despavorida y aterrada ¡Es tan buena! Me gusta tanto ese drama irónico e irreal que además comparte en la misma revista, una sección dedicada al word press photo de este año, que es igualmente irónico, pero real. Este domingo me he distraído y además, camino a casa, he recordado nuevas cosas;

domingo, agosto 02, 2009

Psapp es el nuevo grupo musical que hoy ingresa a mi ipod. Antecedido por Dub Colossus, Psapp es la nueva entrega de T****, quien en los últimos dias se ha convertido en mi proveedor de tracks y sonidos novedosos, al menos para mi. Aqui una muestra de la plasticidad y ritmo de miércoles por la tarde, de este dueto londinense. Muevan los deditos mientras cantan...


Por cierto: en unas semanas más estaré en London. Quizá y si tengo suerte en el London Eye o vagando por Trafalgar square, me tope con Galia y Carim, hombre y mujer que integran Psapp. Aunque quizá y si tengo aún más suerte, un dia que camine junto al Támesis vea venir asi como si nada, a Amy Winhouse de la mano de Mr Jones, e incluso, si el día estuvierá despejado, a la celeberrima y siempre sofisticada Kate Moss, ¡Eso si que sería un dia de muy buena suerte!. Y por si a alguno le salta la duda, Sir Elton Jhon no esta entre mis planes londinenses. Kisses.

martes, julio 14, 2009

Desde el lado donde estoy tengo una certeza. También hay agravio, no lo niego. Ambos, mezclados, me llevan al límite y al centro de un bosque repleto de árboles: grito, y en ese acto me hago conciente de mi propia voz. Me encuentro sumido, montado, abrazando todo mi cuerpo. Surgen algunas ideas inquietantes, novedosas. Toco la tierra. Respiro. Escucho el fluir de un río lejano. Ahi están frente a mis ojos, el ramal de los hechos multiplicándose. Mientras tanto crecen mis ojos: puedo dicernir cada minuto, ver y clasificar los sonidos que dan giros en el aire enrarecido. De todos ellos escogo los que mantendrán la ecologia del bosque que ahora habito; decido, abandono, tiro. Me preparo; Me sujeto a un mástil ligero y digo las cosas por su nombre. Enuncio y convoco: el viento me ataca. Ese mástil como quiera verse, está hecho de palabras. No es una coincidencia: Habito esta tierra, busco pan y agua. Ahora sé: la justicia no cae por su propio peso, no es un producto de la tierra. La justicia al igual que la paz o la guerra, es reacción al otro, oposición, consecuencia. Carece de toda inocencia. No es hija de la ingenuidad. Pero llegando a este punto en algo cedo: los siglos me construirán un refugio, mi casa de verbos. Mástil, faro, casa: esta será mi forma de justicia.

miércoles, mayo 20, 2009

En nuestro 5to nùmero, traemos hasta ustedes:
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